Hoy en día a nivel global existen diversas amenazas a nuestro medio ambiente, como el caso de la contaminación por metales pesados y metaloides, que comprometen la seguridad alimentaria y la salud pública. El problema de metales pesados se encuentra agobiando a diversas regiones del mundo, tanto a recursos hídricos como suelos y aire.

Actualmente el grupo de los metales pesados incluye al mercurio (Hg), arsénico (As), plomo (Pb), cadmio (Cd), cobalto (Co), cromo (Cr), cobre (Cu), níquel (Ni), zinc (Zn) y estaño (Sn). La denominación de “metales pesados” se debe a que su densidad es de por lo menos cinco veces mayor a la del agua. Por otro lado, los denominados metales tóxicos son aquellos que causan un daño al medio ambiente y a la salud humana cuando éstos rebasan una concentración permisible. Cabe mencionar que, aunque los términos “pesados” y “tóxicos” suelen usarse como sinónimos para designar a estos metales, solo son algunos los que están dentro de ambos grupos. Algunos de estos metales, como el caso del zinc y cobre son requeridos por las plantas y seres humanos, pues desempeñan importantes funciones, especialmente del tipo enzimático.

Estos metales pesados se han encontrado en variados productos agrícolas, así como en peces, carne y leche. Esta contaminación proviene principalmente del uso de aguas de riego afectadas con metales pesados. El hecho de que los peces, carne y leche contengan metales pesados se debe a un proceso de bio-acumulación y movilidad desde el ambiente a las fuentes hídricas.

Evita afectaciones en la calidad de tus cultivos, procesos y productos finales al utilizar agua en condiciones no aptas para los mismos, acude con expertos en brindar soluciones para el agua y evita costosas consecuencias. En la eliminación de metales pesados no siempre es necesaria la ósmosis inversa, existen diferentes métodos que pueden resolverlo.